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August 17 Astros desalineadosMuchas veces cuando "entramos en crisis" decimos que los astros no están alineados.
En realidad esta creencia o leyenda urbana tiene una interesante tradición como telón de fondo a la cual no me voy a referir, pero a modo de somera explicación puedo decir que tiene que ver con las exhaustivas observaciones que entre otros, hicieron los aborígenes americanos y el estudio de la ascendencia que los astros tenían sobre todo objeto o ser viviente sobre la Tierra.
Por este motivo, cuando sentimos que nos hemos levantado con el pie incorrecto, nos sentimos agobiados, extenuados o incomprendido, utilizamos esta frase "no tengo los astros en línea". Casi confirmando que cuando estén alineados, vamos a superar los males que nos aquejan.
Hablando con un amigo, hicimos una interesante reflexión. Estén o no alineados nuestros astros, tenemos que seguir remando en el barco de la vida.
En un momento yo le dije que era preferiboe seguir remando -demostrando que uno quiere salir adelante- y que en todo caso los astros se sumen cuando lo consideren oportuno. La respuesta de mi interlocutor fue: -"No, acá se suben al principio y vamos todos juntos, o no se suben más. Eso de subirse cuando uno ya está en marcha, está muy visto y no me gusta. Remar sólo y que una vez en camino se vayan subiendo, es aprovecharse de mi esfuerzo".
Lo que intentamos dilucidar es que, con o sin alineación favorable de astros, o con escollos en el camino, tenemos que seguir adelante. Superar los inconvenientes que se nos plantean en la vida es una cuestión de actitud. Seguir adelante, es también una cuestión de fuerza de voluntad.
Tengamos o no los astros en línea, nos ayude o no sentirnos acompañandos por las galaxias y el universo, tenemos que sacar fuerzas y recorrer paso a paso ese camino de la vida. Tal vez en los momentos de sosiego nos demos cuenta que realmente el mundo, los astros y el universoo, no conspiran contra nosotros, sino que silenciosa y apasiblemente nos fueron dando fuerzas para no abandonar el camino que nos lleva a la realización de nuestro destino en la Tierra, sea cual fuere ese DESTINO.
August 14 Empaquetar al MONSTRUOSiguiendo con el tema de los Alter Egos, esos personajes de novelas -a veces de terror- que habitan nuestra mente y que conviven con nuestras intimidades, hoy me voy a referir específicamente a uno de ellos, o mejor dicho una clase.
El "monstruo" que todos llevamos dentro, podría definirse como ese Alter Ego, ese ser que aglutina lo más bajo de nosotros.
Siendo sinceros, por más buenas intensiones que tengamos, siempre -voy a indicar "casi siempre" para no herir suceptibilidades de aquellos que creen no tener costados oscuros o bajos instintos- tenemos nuesto costado malvado. Puede variar en mayor o menos medida, pero por lo general uno termina pensando algunas veces en alguna maldad para contestar otra, en alguna venganza para devolver al agresor, en alguna revancha por esa afrenta que recibimos.
Otros alter egos nos harán perdonar, pero el "monstruo" que llevamos dentro, tendrá siempre ganas de ocasionar un mal en respuesta del mal recibido. Estará en nosotros la decisión de hacer prevalecer los alter egos indulgentes o a ese monstruo voraz.
Dejando como base esta premisa -es decir que todos tenemos uno o varios monstruos adentro- quiero hablar de lo que psicológicamente puede conocerse como filtros sociales.
Ya me he referdio algunas veces a esos filtros. Son las costumbres, creencias y educación que recibimos de la sociedad y que nos hacen morigerar todos nuestros impulsos para lograr una convivencia social armónica -o por lo menos para intentarla-.
Así es como, muchas veces, ante los embates de ese monstruo que quiere salir a desparramar ponzoña, agresiones y vituperios por doquir, debemos realizar una de las pocas posibilidades que tenemos. Debemos EMPAQUETAR AL MONSTRUO.
Matarlo no podemos -tampoco sería la forma, ni estaría bien-, apartarlo es difícil, no escucharlo...imposible. Por lo tanto creo que una de las mejores salidas es empaquetarlo.
Meterlo en una imaginaria caja -con orificios para que pueda respirar...nunca se sabe... pero... tiene el mismo derecho de vivir que todas nuestras otras personalidades, y además es probable que sea uno más en ese esquema de búsqueda de equilibrio que tenemos que lograr-. Decía que meterlo en una caja y cerrarlo firmemente, muchas veces es una opción.
Así lo dejamos fuera de combate por 1, 2 o 6 meses, el tiempo que tarde en poder zafar de la caja y desencadenar otra de nuestras crisis, otro de esos quiebres en los que estamos tan agotados, tan agobiados, tan vapuleados por la vida, el destino y los demás, que dejamos -conciente o inconcientemente- que el monstruo salga, nos defienda -o no- y nos muestre que no somos tan buenos, tan comprensivos ni tan condescendientes, pero que SOMOS -es decir que existimos- y a partir de la explosión podemos volver a tratar de buscar el equilibrio, empaquetando al monstruo o a otro de los múltiples alter egos que nos conforman y seguir adelante conviviendo con nuestros monstruos mentales. August 09 Alter Egos¿Con cuantas personas piensan que convivimos? Qué pregunta!!!!
Unos pensarán a nivel familia, otros en el edificio donde viven, otros en la ciudad, los más cosmopolitas se animarán a una cifra con varios pares de ceros indicando la población mundial.
Yo apunto a algo más cercano, más íntimo, pero no por eso menor cuantitativamente.
Me refiero a los "alter egos". Haciendo alusión a los "otros yo", a las distintas facetas de nuestra personalidad.
Digamos que a cada faceta podemos denominar con un nombre o una cualidad, y podriamos llegar a personificarla.
Es así, como nos encontramos con un gran número de "yoes" en nuestra cabeza; una gran cantidad de "personas" distintas que configuran nuestra persona.
Y si a veces se nos hace difícil convivir con una persona, todos sabemos lo difícil que se nos hace convivir con todas esas pujantes personalidades que lucha por imponerse y salir a la superficie desde nuestra más recóndita psiquis.
Yo me cansé de contar cuando llegué al alter ego 1.345. Cifra importante si de convivencia se trata. Por demás está decir que, evidentemente, se le hace muy difícil a mi "yo" interior, tratar de hacer convivir pacíficamente a esos "alter egos", reflejos todos ellos distintos de una misma persona; tan parecidos y tan dispares a la vez.
Es como tratar de buscar el equilibrio en un sistema que permanentemente está dando saltos, cambios abruptos unas veces, sutiles pero profundos finalmente en otras. Esa lucha por encontrar el equilibrio nos mantiene en permanete espectativa, en sosobra, y muchas veces la lucha en sí se nos hace tan difícil que termina por agotarnos, abogiarnos, devastarnos.
En esos momentos, uno no encuentra salida; no ve luz, sólo opacos destellos de una claridad que puede no ser tal; sólo engañosos paradigmas autoimpuetos por algún alter ego que en ese momento pretende arrebatarnos la lucidez.
Pero como todo, "ESTO TAMBIÉN PASA". Lo bueno y lo malo, lo devastador y lo revitalizante, lo negro y lo blanco, todo pasa. Todo cambia, se acomoda, busca su centro -para luego perderlo nuevamente, pero es la ley de la vida-.
Sin resignarse, y buscando salir adelante, tenemos que tener claro que hay que resistir; resistir los embates del destino, de la vida, de la sociedad, de los pares -sobre todo de los pares, porque ellos tambien están buscando el equilibrio entre sus numerosos alter egos-.
Por esto, si somos aproximadamente 6 mil millones de persona en el planeta, a nivel psicológico imagínense cuantos alter egos existen. O los hacemos convivir o terminan perdiendo la cabeza, como a muchos nos pasa en muchas ocasiones.
August 02 Amor ¿incondicional?Hoy, en este lugar del planeta, a esta latitud, el día se presta para este tema. Las nubes, el frío y la nieve nos invitan a hacer una nostálgica y auténtica introspección.
Estoy leyendo un libro –“UNO” de Richard Bach- que es muy interesante. Pero lo que quiero compartir es un diálogo entre los dos protagonistas.
Los protagonistas han descubierto que son almas gemelas, destinadas a encontrarse y estar juntos en todos los mundos y todas las dimensiones. Conocedores de esta realidad, no dejan que eso los estanque –quizá porque creen también que el destino se va modelando con nuestras propias decisiones- y siguen buscando algo que los complemente y los mantenga unidos.
No se dejan engañar por falsas vanidades que aseguran un futuro, porque saben que ese futuro depende de ellos, de las decisiones que tomen y del giro que ellos le impriman a sus vidas.
El diálogo que mantiene en un momento es por demás coherente.
- Siempre supuse que las almas gemelas se profesan un amor incondicional; que nada puede separarlas. - ¿Incondicional? –repitió ella–. Si soy cruel y detestable sin motivo alguno, si te pisoteo, ¿me amarás por siempre jamás? Si te golpeo hasta dejarte inconsciente, desaparezco durante días enteros, me acuesto con todos los hombres que encuentre en la calle, pierdo en el juego hasta nuestro último céntimo y vuelvo a casa borracha, ¿seguirás amándome? - Si lo expresas de ese modo, mi amor podría vacilar –reconocí– Cuanto más se nos amenaza, pensé, menos amamos. - ¡Qué interesante! ¡Amar a alguien incondicionalmente equivale a que no te importe quien es ni qué hace! ¡El amor incondicional acaba siendo igual a la indiferencia! Ella asintió. - En ese caso, ámame condicionalmente, por favor –pedí–. Ámame cuando sea lo mejor que puedo ser; enfríate si me vuelvo aburrido y desconsiderado. Ella se echó a reír. - De acuerdo. Haz tú lo mismo, por favor.
No se puede agregar mucho a este diálogo, más que recordar que tenemos siempre que buscar conquistar a ese otro que elegimos y nos eligió para recorrer el camino de la vida. No dejar decaer nuestro ímpetu para brindar lo mejor a esa relación que nos mantiene vivos.
Porque muchas veces dejamos pasar el tiempo y permitimos que la desidia, la indiferencia, la rutina y tantos enemigos acérrimos del amor entren por la puerta y haga estragos en la pareja.
Como se dice, hay que mantener la flama encendida, y no dejar de cuidar al amor, por más que sepamos que está.
Tampoco hay que vivir con la angustia de que mañana vamos a perder el amor, sino que hay que vivir con la alegría del hoy, sabiendo que estamos haciendo todo para mantener a ese alguien a lado nuestro.
Siempre buscando esas cosas que nos complementan y nos mantienen unidos. Porque un promisorio por siempre, si no se lo cuida pude convertirse en un insostenible jamás.
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